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Desnutrición infantil

¿Qué es?

Se llama desnutrición a aquella condición patológica inespecífica, sistémica y reversible en potencia que resulta de la deficiente utilización de los nutrimentos por las células del organismo, se acompaña de variadas manifestaciones clínicas relacionadas con diversos factores ecológicos y además reviste diferentes grados de intensidad.

La palabra desnutrición señala toda pérdida anormal de peso del organismo, desde la más ligera hasta la más grave, sin prejuzgar en sí, de lo avanzado del mal, pues igualmente se llama desnutrido a un niño que ha perdido el 15% de su peso, que al que ha perdido 60% o más, relacionando estos datos siempre al peso que le corresponde tener para una edad determinada.

Se trata de un problema mundial que refleja los programas económicos y de salud; en particular, la distribución de los recursos de las naciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2010 el Índice Global de Hambre, una herramienta adaptada y desarrollada para dar seguimiento de manera comprensiva al hambre del mundo, y que toma en cuenta tres indicadores:

  1. La proporción de personas subnutridas.
  2. El peso para la edad de niños y niñas.
  3. La mortalidad infantil en menores de 5 años.

 

¿Cuáles son las causas?

La nutrición está íntimamente ligada con el fenómeno biológico del crecimiento, que puede manifestarse por el aumento (balance positivo), mantenimiento (balance neutro) o disminución (balance negativo) de la masa y del volumen, que conforman al organismo, así como por la adecuación a las necesidades del cambio de forma, función y composición corporal. Cuando la velocidad de síntesis es menor que la de destrucción, la masa corporal disminuye en relación con el momento previo, pero el balance negativo, cualquiera que sea la causa que lo genere, no puede mantenerse por tiempo prolongado, ya que las disfunciones orgánicas que lo acompañan son incompatibles con la vida, por tal motivo la desnutrición daña a las células de manera progresiva, afectándose primero el depósito de nutrientes y posteriormente la reproducción, el crecimiento, la capacidad de respuesta al estrés, el metabolismo energético, los mecanismos de comunicación y de regulación intra e intercelular. Existen 4 mecanismo que pueden verse afectados por tal acción:

 

1. Falta de aporte energético (falla en la ingesta).

2. Alteraciones en la absorción.

3. Catabolismo exagerado.

4. Exceso en la excreción.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Los motivos que indican intervención médica para los inicios de diagnóstico a desnutrición será frecuentemente la talla baja o la pérdida de peso acentuada; excepcionalmente será la falla orgánica (es de esperarse que la condición de estos niños sea grave); la conducta deberá buscar inicialmente la estabilización si el estado es precario y posteriormente clasificar la desnutrición de acuerdo a la etiología, clínica, temporalidad e intensidad.

La mejor herramienta para el diagnóstico de la desnutrición es la clínica, en el cual se pueden presentar los siguientes signos:

  • Dilución bioquímica: Principalmente en la desnutrición energético-proteica por la hipoproteinemia sérica (aunque no excluye a las otras entidades clínicas). Se presenta con osmolaridad sérica disminuida, alteraciones electrolíticas como hiponatremia, hipocalcemia e hipomagnesemia.
  • Hipofunción: De manera general, los sistemas del organismo manifiestan déficit en las funciones.
  • Hipotrofia: La disminución en el aporte calórico ocasiona que las reservas se consuman y se traduzcan con afectación directa en la masa muscular, el panículo adiposo, la osificación y repercutan sobre la talla y el peso.

 

¿Qué evidencia hay del tratamiento?

La final del tratamiento es llevar a una homeostasis el cuerpo, sin embargo lo importante para iniciar tratamiento es el grado de desnutrición, el cual marcara una pauta para iniciar el tratamiento, el objetivo es llevar el peso actual al que corresponde para la edad (según las curvas de crecimiento), es decir si el manejo del paciente no es de una manera adecuada a la dieta con una cuantificación calórica y nutricional necesaria se tendrá un riesgo alto de presentar síndrome de realimentación que podría incluso llevarlo a la muerte; además de que el apego a la maniobra dietética fracasará debido a que los aportes energéticos serán excesivos para sus necesidades y condicionará mayor catabolia.