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Medicina General 207 views Jun 25, 2020
La mejora del sistema inmune con la ingesta de probióticos

En los últimos años es, cada vez más recomendado el consumo de probióticos, los cuales se caracterizan por contener microorganismos (Lactobacillus acidophilus NCFM y Bifidobacterium longum BB536) benéficos vivos y prebióticos (fibras dietéticas y fructuanos) los cuales favorecen el crecimiento de esos microorganismos benéficos, ya sea para prevenir algunas patologías y para auxiliar en su tratamiento. Este tipo de probióticos han cobrado relevancia y despertados interés de grupos de investigación y profesionales de la salud, por los beneficios potenciales para prevenir, coadyuvar en el tratamiento o modificar el curso clínico de diferentes patologías. Diversos estudios sugieren que los probióticos participan localmente en la regulación del sistema inmune a través de su interacción con el tejido linfoide asociado al intestino, encontrando beneficios de su consumo como la reducción de la inflamación producida en enfermedades autoinmunes  e inflamatorias de este órgano y estos efectos también pueden modular la respuesta inmunológica sistémica , mostrando efectos positivos en enfermedades como salmonelosis, infecciones pulmonares por neumococo, así como en alergias y asma . En este sentido la evidencia reciente sugiere que el intestino desempeña un papel muy importante en los mecanismos de tolerancia y mantenimiento de la memoria de la respuesta inmune en el organismo. Se puede destacar que otros de los efectos que se han reportado trascienden el microambiente intestinal y pueden afectar el desempeño del sistema inmunológico.

 

El sistema inmunológico es capaz de responder a diversos estímulos mediante distintos mecanismos englobados en la Inmunidad Innata y la Inmunidad Adaptativa.  Ambos tipos de respuesta trabajan de manera regulada, coordinada y complementaria; sin embargo los estímulos desencadenantes de ambos tipos de respuesta pueden ocurrir en diferentes sitios anatómico. Como el tejido que se encuentra a lo largo del organismo y una de las principales ubicaciones de este tejido linfoide es el intestino, por lo que se le denomina tejido linfoide asociado al intestino.

 

Una de las condiciones que afectan el funcionamiento del intestino, es la inflamación aguda o crónica, la cual puede presentarse como resultado de una infección o por alteraciones fisiológicas que tienen como resultado el funcionamiento anómalo del sistema inmunológico. Se han evaluado de manera individual varios microorganismos para establecer los posibles beneficios que aportan en el tratamiento de enfermedades inflamatorias del intestino, pero también se han diseñado presentaciones comerciales que contienen una mezcla de varias especies de Lactobacillus acidophilus NCFM y Bifidobacterium longum BB536, lo cual pudiera ser útil para obtener un efecto sinérgico, o bien, en combinaciones selectivas para generar una microbiota específica de acuerdo a la enfermedad que desea tratarse. En este sentido se muestra, que el uso de diferentes cepas de probióticos puede generar una gamma de combinaciones que resulten más eficaces dependiendo del tipo de infección de que se trate, además de tener un efecto inmunomodulador a nivel sistémico desde el lumen intestinal.

 

En Alergias y Asma se caracterizan por los procesos inflamatorios por ser descontrolados y reflejados en el desequilibrio de la respuesta local sistémica y la poca tolerancia del organismo a la exposición de antígenos que se encuentran en abundancia en nuestro alrededor o a los que nos exponemos de manera intensional. Se ha planteado la importancia que tiene el a papel del intestino y la microbiota intestinal como elementos clave en el establecimiento de los mecanismos de tolerancia inmunológica. En el caso de Asma los efectos benéficos del uso de probióticos encontramos la disminución de eosinofilos presentes y reducción en los niveles de IgE totales. En pacientes con rinitis alérgica tratados durante 12 semanas con un probiótico se encontró que a la cuarta semana tuvieron reducción de las manifestaciones clínicas en ojos y nariz. Y en aquellos con Asma no se observaron diferencias significativas. Se piensa que los probióticos aumentan el número de linfocitos T reguladores en los nódulos linfáticos mesentéricos; estos linfocitos inhiben la producción de citocinas como IL-10, TNF-α e IFN-y de esta manera se reduce la inflamación ocasionada por la actividad de la citocinas del perfil TH2, lo que explica la mejora clínica de los pacientes con Asma y Alergia que toman probióticos como parte complementaria de su tratamiento.

 

Queda claro que las mejoras clínicas más evidentes se observan cuando se administran probióticos en el tratamiento de enfermedades intestinales, sobre todo donde el tejido intestinal esta inflamado; pero quedan muchos pendientes en otras patologías como asma y alergia, infecciones no intestinales, cáncer y autoinmunidad, donde ya se han realizado estudios. Aún hay muchos retos pendientes en el campo de la investigación por resolver. Existe una necesidad de cambiar la forma en que vemos a este tipo de sistemas biológicos al pasar del estudio de las contribuciones individuales que tiene cada componente, a ver de forma integral las relaciones biológicas que tienen todos los organismos que integran a este recién avistado súper organismo u holobionte, lo que deja un gran reto a los científicos y profesionales del área clínica que trabajan en esta área del conocimiento.

 

Edgar Alejandro Medina Torres, Sara Elva Espinosa Padilla, Luz del Carmen Camacho Castillo y Carla Guadalupe Carvajal Aguilera.

Unidad de Investigación e Inmunodeficiencias y Laboratorio de Nutrición Experimental, Instituto Nacional de Pediatría, México D.F. México. *Autor de correspondencia correo E:  [email protected]ía.gob.mx Revista de Educación Bioquímica  a [2014] v [33] n [3] Septiembre-

 

El uso de probióticos y los beneficios sobre el Sistema Inmune

https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumenI.cgi?IDARTICULO=74847