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Medicina General 80 views Sep 13, 2021
Infección en vías urinarias, lo que debe saber

¿Qué es?

La   infección   del   tracto   urinario (ITU) consiste en la respuesta inflamatoria del urotelio a la invasión   bacteriana, casi siempre asociada con bacteriuria, piuria y síntomas   de   urgencia, incontinencia   y disuria, las infecciones del tracto urinario es considerada una interacción de la virulencia de las bacterias y una serie de factores específicos e inespecíficos de las defensas del hospedador.

La posibilidad de una colonización y posterior a infección se debe a un primer contacto entre una serie de estructuras de las bacterias, denominadas adhesinas, (fímbricas o no fímbricas) y unos receptores o ligandos de la superficie del epitelio urinario.

 

¿Cuáles son las causas?

Las causas de obtener una infección de vías urinarias son los factores involucrados en las ITU recurrentes, las células vaginales poseen un aumento de receptores para E. coli, las   mujeres   con   infecciones recurrentes tienen de tres a cuatro veces mayor probabilidad de ser no secretoras de   antígenos de grupos sanguíneos ABO, esta     habilidad     de     secretar antígenos ABO  a  las  secreciones  tiene un patrón    de    herencia    autosómico dominante;  el estado  no  secretor  ocurre en   aproximadamente   el   20%   de la población blanca.

Los factores de riesgo que facilitan o predisponen a que el fenómeno migratorio se vea favorecido como lo son, las relaciones sexuales, hábitos de micción puesto que la retención voluntaria favorece la estasis de orina promoviendo la formación de colonias bacterianas, uso de espermicidas, estreñimiento, factores genéticos y disminución de estrógenos. 

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Para la obtención de diagnóstico existen estudios de gabinete, pero cabe recalcar que la clínica es primordial para realizar su diagnóstico, los síntomas clásicos de una ITU son la disuria, frecuencia de la micción, dolor supra púbico, urgencia y hematuria.

La primera prueba ante sospecha es realizar examen general de orina, donde se examina el sedimento urinario y existe piuria que se define como la presencia de más de 5 leucocitos por campo en orina centrifugada que equivalen al recuento de más de 20 leucocitos/mm3 en orina sin centrifugar.

Urocultivo: se considera positivo en pacientes asintomáticos cuando existe más de 10(5) colonias/mL y más de 10 (4) colonias/Ml, a esto se llama bacteriuria asintomática y debe cumplirse esto en dos urocultivos diferentes y en pacientes sintomáticos debe ser más de 10(3) colonias/ml.

Biomarcadores: Ayuda a realizar el diagnostico de una ITU y entre lo más importante a mencionar es la PCR para el diagnóstico de pielonefritis, procalcitonina en infecciones bacterianas severa conduce a la secreción abundante de procalcición por el sistema monocito-macrófago. 

Existen diferentes formas de clasificación para poder abordar el manejo.

 

  1. Infección urinaria no complicada: Se trata de una infección no complicada, esporádica o recurrente del tracto inferior (cistitis no complicada) y/o superior (pielonefritis no complicada), limitada a las mujeres no embarazadas y pacientes sin anomalías anatómicas ni funcionales del tracto urinario.
  2. Infección urinaria complicada: Se considera a toda ITU que no se clasifica como no complicada. Su significado se refiere a las infecciones en un paciente con una mayor probabilidad que de alguna forma tenga un curso complicado, es decir todos los hombres, mujeres embarazadas y pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales, relevantes al tracto urinario, uso de catéter urinario permanentemente, enfermedades renales o inmunocompromiso/ inmunocomprometidos concomitante.
  3.  Infección urinaria recurrente: ITU no complicada o complicada, con una frecuencia de al menos tres episodios al año o dos en los últimos 6 meses.
  4. Urosepsis: Presencia de la disfunción de órgano, causado por una respuesta inadecuada del huésped a una infección originada en el tracto urinario o en los órganos genitales.

 

¿Qué evidencia hay del tratamiento?

El principal fin del tratamiento es aliviar el dolor de los pacientes, con un apropiado manejo de antibióticos, la respuesta clínica al tratamiento se da las 24 horas para un cuadro de cistitis y en las primeras 28-72 horas para pielonefritis.

Los tratamientos de primera elección que existe son pautas cortas con fosfomicina-trometamol y nitrofurantoína (durante 5-7 días); las fluoroquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino y norfloxacino) son altamente eficaces en los regímenes de 3 días, pero deben considerarse como antimicrobianos alternativos debido a su alta propensión al daño colateral.

Los betalactamicos incluidos amoxicilina-clavulánico, cefuroxima, durante 5 días y cefixima durante 3 días son opciones apropiadas para la terapia cuando no se pueden usar otros agentes recomendados.