Las enfermedades respiratorias continúan constituyendo un desafío clínico y de salud pública en los países del continente americano, con impacto significativo en morbilidad, mortalidad y utilización de recursos asistenciales. La integración de nuevas evidencias científicas en las estrategias diagnósticas y terapéuticas —especialmente desde 2025 a la fecha— ha modificado la práctica médica, impulsando la adopción de enfoques más precisos en el diagnóstico, estratificación de riesgo y manejo individualizado de los pacientes respiratorios
- Asma bronquial: diagnóstico y manejo actualizado.
Diagnóstico- Necesidad de evaluación objetiva de la función pulmonar con espirometría para confirmación diagnóstica en todos los pacientes sospechosos (incluyendo pruebas de reversibilidad broncodilatadora y variabilidad de flujo) — continuidad de recomendaciones establecidas en 2025 y reforzadas en protocolos clínicos especializados.
Manejo terapéutico- Revisión de algoritmos de terapia de mantenimiento y alivio, con énfasis en el uso de corticoide inhalado–formoterol en estrategias de alivio y control en un solo dispositivo, reduciendo el uso aislado de broncodilatadores de corta duración en monoterapia.
- Actualización de biológicos en asma grave no controlada, con inclusión de terapias dirigidas específicas basadas en fenotipos inflamatorios (anti-IgE, anti-IL-5/IL-5R, anti-IL-4Ra) según guía GEMA 5.5 y consensos latinoamericanos.
Aplicación clínica: mejora en control sintomático, menor frecuencia de exacerbaciones y reducción de eventos graves atribuibles al asma mal controlado. - EPOC: hacia un abordaje integral y personalizado
Diagnóstico- Confirmación diagnóstica con espirometría forzada (FEV1/FVC post-broncodilatador < 0.70) como piedra angular, junto con evaluación sistemática de fenotipos clínicos y endotipos inflamatorios (incluyendo eosinófilos sanguíneos para guiar decisiones terapéuticas).
- Las guías actualizadas, incluyendo GesEPOC 2025, refuerzan el enfoque de estratificación individualizada más allá de la simple severidad funcional.
Manejo terapéutico- Uso temprano de doble broncodilatación LABA/LAMA para la mayoría de los pacientes con síntomas persistentes o riesgo de exacerbaciones.
- Indicaciones más precisas para corticoides inhalados, guiadas por eosinófilos sanguíneos y antecedentes de exacerbaciones.
- Inclusión de terapias biológicas específicas en subgrupos de alta inflamación eosinofílica ("exacerbador eosinofílico") y consideraciones para terapia con alfa-1 antitripsina en deficiencia confirmada.
Aplicación clínica: atención más individualizada que mejora adherencia terapéutica, reduce exacerbaciones y evita sobretratamiento con esteroides cuando no está indicado. - Infecciones respiratorias agudas virales: nuevas estrategias diagnósticas y preventivas.
Diagnóstico- Detección molecular ampliada de patógenos respiratorios (PCR multivirus) en contextos hospitalarios y de alto riesgo para diferenciar etiologías de COVID-19, influenza y RSV.
- Importancia creciente de la identificación temprana de coinfecciones y biomarcadores específicos para orientar terapias antivirales dirigidas.
Manejo terapéutico- COVID-19: actualizaciones de guías IDSA incluyen recomendaciones sobre uso de antivirales de inicio temprano en pacientes de alto riesgo y ajustes terapéuticos basados en perfiles clínicos específicos (incluyendo inmunocomprometidos).
- Influenza y RSV: expansión de protocolos de inmunización que incluyen anticuerpos monoclonales de larga duración y vacunas dirigidas a RSV en adultos mayores y lactantes, con el potencial de reducir significativamente hospitalizaciones.
Aplicación clínica: identificación y manejo temprano de infecciones virales severas, optimización de esquemas de inmunización y estratificación de riesgo para intervenciones preventivas. - Neumonía adquirida en la comunidad (NAC): enfoques guiados por evidencia
Diagnóstico- Estratificación de gravedad con escalas clínicas validadas (p. ej., PSI, CURB-65) que orienten decisiones de manejo en el primer contacto.
- Consideración de biomarcadores (procalcitonina) para apoyo en decisiones de terapia antibiótica.
Manejo terapéutico- Duración optimizada de antibióticos según la evidencia reciente, con pautas más cortas en escenarios seleccionados y estrategias de desescalamiento basadas en respuesta clínica.
- Evaluación crítica del uso de corticosteroides en neumonía grave, con mayor precisión en indicaciones que favorezcan beneficio sobre riesgo.
Aplicación clínica: disminución de resistencia antimicrobiana, mejores desenlaces clínicos y reducción de eventos adversos por uso prolongado de antimicrobianos y esteroides. - Apnea obstructiva del sueño y otras patologías concurrentes.
Diagnóstico- Mayor utilización de estudios domiciliarios validados para diagnóstico de apnea del sueño y comorbilidades respiratorias asociadas.
- Integración de cuestionarios estandarizados y monitorización de saturación nocturna.
Manejo terapéutico- CPAP continuo como pilar terapéutico, con énfasis en estrategias de adherencia y monitoreo remoto.
- Alternativas terapéuticas (dispositivos de avance mandibular) según fenotipo clínico.
Aplicación clínica: reducción del riesgo cardiovascular asociado y mejora en la calidad de vida.
Conclusiones
Desde 2025 a la fecha, el manejo de las enfermedades respiratorias en el continente americano ha experimentado importantes avances en diagnóstico y terapéutica, que han impactado directamente en la práctica clínica:
- Evaluación diagnóstica más precisa y basada en evidencia.
- Estrategias terapéuticas individualizadas según fenotipo y biomarcadores.
- Incorporación de nuevas vacunas y agentes preventivos anti-virales.
- Enfoque racional de antibióticos y esteroides con base en respuesta clínica.


