La Semana Mundial de la Lactancia Materna se conmemora todos los años del 1 al 7 de agosto y recuerda la importancia de fomentar y proteger una intervención que salva vidas y reduce la carga de enfermedad desde los primeros días de vida.
La lactancia materna constituye una estrategia de salud pública respaldada por una sólida evidencia científica. Su práctica se asocia con una menor incidencia de enfermedades infecciosas y crónicas en la infancia, favorece el adecuado crecimiento y desarrollo neurológico y aporta beneficios para la salud física y mental de la madre.
En un contexto donde la atención en salud evoluciona hacia la prevención, para las y los profesionales de la salud la conversación no termina en promover la lactancia, también implica resolver problemas frecuentes, identificar cuándo una madre necesita apoyo adicional y reconocer las situaciones en las que es necesario recurrir a alternativas nutricionales seguras para las y los recién nacidos.
En el marco de esta conmemoración, revisamos por qué la lactancia materna continúa siendo el primer paso hacia una vida más saludable y cuál es el papel del equipo de salud para acompañar a las familias durante esta etapa.
¿Por qué la lactancia materna sigue siendo una prioridad en salud?
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su continuación, junto con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más. Esta recomendación no solo responde a sus beneficios nutricionales, sino a su capacidad para disminuir la carga de enfermedad y mejorar los resultados en salud desde los primeros días de vida. Entre los beneficios más documentados se encuentran:
- • Menor riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales.
- • Disminución de hospitalizaciones durante la infancia.
- • Reducción del riesgo de obesidad y diabetes tipo 2 a largo plazo.
- • Mejor desarrollo cognitivo y neurológico.
- • Menor riesgo materno de cáncer de mama y ovario.
- • Reducción del riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular en la madre.
¿Sabía que...?
Una de las principales causas de abandono temprano de la lactancia no es la falta de producción de leche, sino la percepción materna de producir poca leche, muchas veces relacionada con el agarre inadecuado o la asesoría insuficiente.
El papel del profesional de la salud
Aunque la mayoría de las mujeres pueden amamantar exitosamente, muchas abandonan la lactancia antes de lo recomendado debido a dificultades que pueden prevenirse o resolverse mediante una orientación adecuada. Las barreras más frecuentes incluyen:
• Dolor durante el amamantamiento
• Agarre inadecuado del bebé
• Congestión mamaria
• Mastitis
• Percepción de producir poca leche
• Reincorporación laboral
• Infodemia en redes sociales
• Agarre inadecuado del bebé
• Congestión mamaria
• Mastitis
• Percepción de producir poca leche
• Reincorporación laboral
• Infodemia en redes sociales
La educación prenatal, el acompañamiento durante las primeras horas posteriores al nacimiento y el seguimiento durante el puerperio son intervenciones que incrementan significativamente la duración de la lactancia materna.
¿Cuándo requiere apoyo adicional la lactancia?
Cada binomio madre-hijo presenta necesidades particulares. En algunos casos puede ser necesario complementar el abordaje mediante una evaluación clínica y nutricional integral.
La madre puede requerir apoyo cuando existen deficiencias nutricionales documentadas, anemia durante el embarazo o puerperio, dietas restrictivas (por ejemplo, vegetarianas o veganas) y/o mayor demanda energética durante la lactancia. Dependiendo de la valoración clínica, pueden indicarse suplementos como hierro, vitamina D, vitamina B12, yodo, calcio o ácidos grasos omega-3.
Asimismo, algunas madres consultan por una aparente disminución en la producción de leche. Sin embargo, la evidencia muestra que la percepción de "tener poca leche" suele relacionarse con problemas en la técnica de amamantamiento, la frecuencia de las tomas o un agarre inadecuado, más que con una incapacidad fisiológica para producir leche.
Antes de recurrir a galactogogos o productos destinados a incrementar la producción de leche, es indispensable realizar una evaluación clínica completa, corregir los factores modificables y brindar asesoría especializada en lactancia.
¿Cuándo están indicados los sucedáneos de la leche materna?
La lactancia materna continúa siendo el estándar de oro para la alimentación del lactante. No obstante, existen situaciones clínicas en las que no puede llevarse a cabo o está temporal o permanentemente contraindicada. Algunos ejemplos incluyen:
• Galactosemia clásica del recién nacido
• Determinados tratamientos farmacológicos incompatibles con la lactancia
• Algunas enfermedades maternas específicas
• Situaciones en las que, pese al apoyo especializado, la producción de leche resulta insuficiente para cubrir los requerimientos del lactante
En estos escenarios, las fórmulas infantiles o sucedáneos de la leche humana constituyen una alternativa segura y nutricionalmente adecuada cuando son indicadas y supervisadas por profesionales de la salud. La decisión debe individualizarse, considerando las condiciones clínicas de la madre y del bebé, evitando tanto el uso innecesario de fórmulas como la insistencia en mantener la lactancia cuando esta represente un riesgo.
Perla de salud
La mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia. Antes de recomendar suspenderla, verifique si realmente existe una contraindicación o si puede utilizarse una alternativa terapéutica segura.
Comentarios finales
La promoción de la lactancia materna requiere un enfoque multidisciplinario que involucre al equipo médico, enfermería, nutriología, consultoría en lactancia, trabajo social y demás áreas de la salud.
Además del conocimiento científico, es fundamental brindar una atención empática, libre de juicios y centrada en las necesidades de cada familia. Esto implica respetar las decisiones informadas de las madres, identificar oportunamente las dificultades y ofrecer alternativas seguras cuando la lactancia no sea posible.
La lactancia materna continúa siendo una de las intervenciones preventivas más efectivas para mejorar la salud materno-infantil, sin embargo, la meta no es únicamente aumentar las tasas de lactancia, sino garantizar que cada madre y cada bebé reciban el acompañamiento necesario para alcanzar el mejor estado de salud posible. Su promoción debe sustentarse en la mejor evidencia disponible, reconociendo que cada binomio madre-hijo enfrenta circunstancias particulares que requieren una atención individualizada.
Cuando la lactancia materna no sea posible, la utilización de suplementos nutricionales para la madre, el manejo especializado o el uso adecuado de sucedáneos de la leche humana garantizarán una nutrición segura sin perder de vista el objetivo principal: favorecer el bienestar de la madre y del bebé.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, renovar el compromiso con esta estrategia basada en evidencia representa una oportunidad para seguir construyendo entornos que protejan, promuevan y apoyen una de las prácticas con mayor impacto en la salud de las generaciones presentes y futuras.
Bibliografía recomendada
American Academy of Pediatrics. (2022). Policy statement: Breastfeeding and the use of human milk. Pediatrics, 150(6), e2022057988. https://doi.org/10.1542/peds.2022-057988
World Health Organization. (2023, December 20). Infant and young child feeding. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infant-and-young-child-feeding
Hale's Medications & Mothers' Milk. (2021). Hale's Medications & Mothers' Milk. Springer Publishing. https://api.pageplace.de/preview/DT0400.9780826189264_A40464963/preview-9780826189264_A40464963.pdf


